ÓPERA JUDAICA - El checo Antonin Dvorak compuso su Requiem en si bemol menor, opus 89 B. 165 en 1890 como una misa fúnebre para solistas coro y orquesta con una estructura particular en dos partes, insertando entre el Sanctus y el Agnus Dei un movimiento Pie Jesu basado en el texto final del Dies Irae. La primera de las partes se compone de Introitus: Requiem aeternam, Graduale: Requiem aeternam, y Sequentia: formada por Dies irae – Tuba mirum – Quid sum miser – Recordare, Jesu pie – Confutatis maledictis y Lacrimosa. La segunda parte se inicia con el Offertorium: Domine Jesu Christe – Hostias y sigue con Sanctus – Pie Jesu, acabando con el Agnus Dei. La grabación de 1968 que oiremos está dirigida por Istvan Kertesz al frente de la London Symphony Orchestra y el coro The Ambrosian Singers, con las voces solistas de la soprano Pilar Lorengar, la mezzo Erszebet Komlossy, el tenor Robert Ilosfalvy, y el bajo Tom Krause. Algunas palabras sobre Kertesz: nació en Budapest en 1929 y falleció en 1973 tras una exitosa carrera como director de orquesta al frente de conjuntos como los de Cleveland, Chicago, Philadelphia, Nueva York, Los Angeles, Pittsburgh, Detroit, San Francisco o Minnesota en los EE.UU, además de la London Symphony, Filarmónicas de Viena, Berlín, Israel, Royal Concertgebouw y de la Suisse Romande, con un repertorio de más de 450 obras de todos los períodos incluidas unas 60 óperas. Seguiremos hablando de su vida en próximos programas y de cómo fue capaz de superar los estragos de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual la mayoría de sus familiares fueron deportados y asesinados en Auschwitz.
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