MÚSICA CLÁSICA - Pocas presentaciones necesita a estas alturas el violinista israelí Itzhak Perlman, que esta semana ha sido galardonado con el Premio Génesis 2016, al que algunos llaman el “Nobel judío”, en reconocimiento a su “excepcional contribución” como músico y maestro y su “dedicación” a los valores judíos. Y qué mejor manera de festejarlo que oyendo uno de los mejores conciertos para violín y orquesta compuesto por un judío, el húngaro Karl Goldmark, que vivió entre 1830 y 1915, hijo de un cantor litúrgico que tuvo más de veinte vástagos. Habiendo destacado desde niño en el violín, se trasladó a Viena para estudiar composición, ciudad en la que triunfó y estrenó obras como la obertura Sakuntala o la ópera La reina de Saba. Oiremos su Concierto No 1 en la menor, opus 28 con el citado violín de Perlman y la Sinfónica de Pittsburgh dirigida por el también judío André Previn. Son sus movimientos Allegro moderato, Andante y Moderato-Allegretto
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