ÓPERA JUDAICA - Estamos en vísperas de Yom hashoá vehagburá, el día en que en Israel y en el mundo judío recordamos a las víctimas del holocausto nazi y a los resistentes. Sin embargo, el homenaje sonoro será una composición sacra cristiana, la Misa de Réquiem compuesta por Giuseppe Verdi en 1874 para coro, voces solistas y orquesta, en recuerdo del fallecido escritor y amigo del movimiento por la reunificación italiana Alessandro Manzoni. La obra se estructura en siete movimientos de diferente duración: primero el Requiem y Kyrie (para cuarteto solista, coro), luego un complejo Dies Irae, seguido del ofertorio solista del Domine Jesu. En cuarto lugar viene el doble coro del Sanctus, el Agnus Dei para sopranop y mezzo; luego Lux Aeterna (para mezzo, tenor y bajo) para acabar con Libera Me (para soprano). Lo oiremos dirigido por Lorin Maazel, el francés nacionalizado estadounidense que actualmente dirige la Orquesta de la Comunidad Valenciana, pero en una grabación lejana, de 1972 con la orquesta de Cleveland y las voces solistas de Martina Arroyo, Shirley Verrett, Nicolai Gedda y Cesare Siepi.
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